La nostalgia y el deseo de
retornar a pasados no vividos es una constante que podríamos decir histórica.
Desde Virgilio con su deseo de volver a la bucólica Arcadia, un teórico pasado
de la humanidad romana, pasando por el Renacimiento, hasta los movimientos más
contemporáneos como lo que ahora han llamado en algunos medios “new
traditional”.
Como veremos, no se trata de un
solo movimiento, sino de diferentes tendencias culturales que llevan creciendo
y manifestándose desde hace unas décadas o renaciendo desde tiempos
inmemoriales adaptadas a los nuevos tiempos.
En pleno 2011 pudimos ver como
la radio más comercial intercala música retro, tal como las versiones de los
The Baseballs al estilo rock & roll de los años 50, o como Caro Emerald
triunfaba con su electroswing, así como Caravan Palace con el electrojazz
manouche. Y en 2012 una joven cantante talentosa de estilo también retro ganaba
grammys.
Las revistas de moda se llenan
de colecciones con fecha actual pero con diseños que podríamos fechar entre los
años 20 y los 90 con toques modernizados, e incluso se llenan de artículos con
recomendaciones para ir a comprar correctamente moda vintage en tiendas y
rastrillos. Y los coolhunters con más repercusión explican que lo retro y
vintage es moderno. Ni el mismo David Lowenthal habría dado crédito de esta
contradicción hace unas décadas cuando escribió “El pasado es un país extraño”.
Emmy Rossum vestida de Ralph Lauren. Fuente: Realstylenetwork.com
Y enumeraré un poco más, hasta
los propios jóvenes comienzan a apreciar valores que teóricamente se han perdido
con los “tiempos modernos”. Por ejemplo tradiciones, habilidades técnicas que
deberían ser básicas para un homo sapiens sapiens, tales como cocinar, coser, y
reparar cosas cotidianas, o incluso habilidades culturales como danzar en
pareja por diversión.
El hecho de que los movimientos
y tendencias retrospectivas tengan fuerza o presencia en la década casi y media
que llevamos de siglo XXI –lo cual es poco- es innegable. Y esto nos llama la
atención a todo tipo de analistas y estudiosos. ¿Falta de inspiración y creatividad?
Esta es una de las teorías más populares. Pero si se analiza donde recae todo
este “retrospectivismo” se puede sospechar que no es exactamente un bloqueo
occidental de creatividad, sino justo lo contrario.
Como en otras ocasiones de la
historia, como podríamos observar en el Romanticismo y más concretamente en las
escuelas de Viollet-le-Duc, y las de Ruskin, o los movimientos prerrafaelitas,
estamos ante una nostalgia colectiva, pero actualmente nuestro retrospectivismo
nostálgico es diferente, está adaptado a nuestros tiempos y necesidades
socioculturales más íntimas.
Hace un siglo nuestra visión
colectiva del futuro era optimista, brillante, y basada en la tecnociencia. La
utopía humana se situaba en el futuro, respecto a otras épocas que se situaban
en el más allá, en mundos inalcanzables, o en mundos pasados.[1]
Imagen futurista de 1900. Fuente: Paleofuture
Comenzaron las guerras
mundiales y otros desastres antrópicos horribles, donde la ciencia y la
tecnología tenían algún tipo de participación y parecía que la humanidad, como
conjunto de virtudes y sensibilidades desaparecía en detrimento de las “necesidades”,
intereses y la “razón” liberal.
Entonces el futuro ya no tenía
un aspecto tan esperanzador, y se añadían cada vez más motivos, como el
descubrimiento de las transformaciones climáticas por acción humana (con la que
parece que nos hemos abandonado al pasotismo suicida), y la cultura consumista
cada vez más voraz que las corporaciones y elites económicas querían y quieren
imponernos como base de la economía, que suponía muchas desventajas para la
humanidad.
Así, es natural que después de
las revoluciones de finales de la década de los años 60 aparecieran todo tipo
de “futuros negros”. ¿Qué queda? El pasado, hallar el momento en que aun las
cosas, a nuestro parecer idealizado, funcionaban mejor.
Observar el “mainstream” o la
cultura popular puede ser interesante. Ya en el inicio hemos citado ejemplos
claros y actuales. Pero el mainstream ya no se puede estudiar como un ente
orgánico propio en los aspectos “retro”, ya que la clave está en sus márgenes.
La industria de la moda ya no
puede dictar qué tendencia se lleva, son los individuos los que marcan las
muchas tendencias paralelas. Y lo mismo está pasando en la música, citando los
ejemplos más marcados en nuestra cultura popular.
Hasta entrada la pasada década,
lo “underground” o alternativo se marcaba en subculturas o lo que hasta
entonces se etiquetaba de “tribu urbana”, y en pequeñas y grandes tendencias
marginales y urbanas. Muchas subculturas y todo tipo de movimientos marginales funcionaban
“aparte”, y de forma realmente contracultural, respecto lo que el mainstream o
cuerpo principal obligaba, por desacuerdo o disconformidad. La comunicación
entre ambas corrientes era más unilateral que recíproca, donde los movimientos
alternativos actuaban según lo que el cuerpo principal marcaba.
A medida que la disconformidad
(y la indignación también) crecían respecto al mainstream y la sociedad, la
conexión y comunicación fue cada vez más bilateral entre la “cultura dictada” y
lo marginal, hasta el punto de que ha y está sucediendo lo que en otras épocas
de impasse y/o crisis ha pasado: el mainstream o cuerpo cultural principal
necesita beber de lo que se genera alternativamente para retroalimentarse y
crecer. No tiene nada de negativo, es algo natural. Volvamos al ejemplo del
Romanticismo y como hacia el segundo tercio del siglo XIX era un movimiento
popular –hasta un estilo estético.
Tras estas divagaciones de
índole más bien sociológica, se expresa la idea de que lo retro estaba ya desde
finales del siglo XX. Subculturas como los Teddy Boys, Rockers y Mods que
partieron de finales de los 50 y principio de los 60, se han quedado
relativamente estancados en los mismos principios de sus raíces. Ya en los 80
aparecieron movimientos, como el gótico, que revaloraron estéticas del pasado,
desde su propia perspectiva.
Fuente: http://idasdeolladeunrocker.blogspot.com/
En algunos países occidentales,
desde los años 60 y 70 como se recoge excelentemente en el libro ya citado de
Lowenthal, muchas tendencias kitsch, los revival, los recreacionismos y el
aprecio por lo vintage y las antigüedades han ido in crescendo de forma
paulatina. Todos estos movimientos se han desarrollado y manifestado de forma
independiente e interdependiente entre unos y otros. Que en la década 2000 se
manifestara de forma muy popular en casi todas las esferas, pues, no es de
extrañar. Estaba en muchas tendencias alternativas, estaba ahí.
Además, desde finales de la
década pasada hemos visto el resurgir del interés por valores y formas de
entretenimiento perdidas por la tecnificación (en todos sus aspectos) y el
posmodernismo, tales como la caballerosidad, y el bricolaje.
La constante desmoralización,
la pérdida de contenido respecto al continente, junto a todo lo mencionado,
incluyendo la visión de “futuros negros” hace que miremos, por un motivo u otro
nuestro pasado. Pero aportando algunos elementos ganados, tales como una mayor
igualdad de actividades entre géneros, o algunas máquinas que nos facilitan
algún trabajo o afición.
Frente a la pérdida de valor
nutricional y gastronómico en nuestra época de stress tecnificado, vuelve el
interés por la gastronomía local y mundial, por la repostería y por las recetas
y remedios de la abuela.
Croquetas de la abuela. Fuente: enciclopediadegastronomia.es
Frente a ropa y complementos de
mala calidad, efímera y toda igual (sólo hay que comparar cuanto resiste el
traje del abuelo, y el traje comprado para hace tres fines de año en una multinacional
de “prêt-à-porter”…), se une a la costumización del “Do it yourself” impulsado
desde el punk de los 70 con el retorno de las clases de costura y confección,
lo que conlleva un mejor aprecio por la moda artesanal. También está
incrementándose el número de aficionados al ganchillo y a las dos agujas,
incluyendo hombres.
Fuente: dipity.com
Frente a las propuestas de
entretenimiento de las televisiones populares, de la pérdida de la diversión en
pos del flirteo express en discotecas, y de la música “random” que nos machacan
en las radios comerciales, vuelven las clases de lindy-hop (swing), la gente se
interesa por estilos musicales de antaño que entonces fueron populares como el
jazz, se descubren películas y series antiguas,…
Fuente: el fantástico trabajo fotográfico sobre Swing de Núria Aguade
Podríamos continuar citando en
tantos ámbitos, que sería una lista muy extensiva. Todo esto sirva para
entender qué se busca en el pasado. Crece el interés por aspectos y elementos
del pasado, si bien no tanto por la Historia en sí, aunque da la sensación que
algunas revistas de Historia, blogs y webs incrementan sus visitas, así como
aquellos que combinan, por ejemplo, contenidos como el patronaje victoriano y
anécdotas o datos históricos.
Por otro lado, en muchas de
estas acciones se ha observado un interés de bien ecológico y cultural, que
hace por un lado reciclar y revalorar lo que hasta ahora considerábamos “basura”
según la cultura consumista, y por otro, gracias al entendimiento de los
métodos y procesos de creación artesanal y artística, se valoran mucho más las
artes y artesanías tradicionales. Etsy es una plataforma de venta de artículos
artesanales y materiales para manualidades
que crece.
De hecho, podría evaluarse la
situación como irónica, pues parece el “hecho retro” en una esfera diferente,
respecto al aumento de series y películas de ambientación o contexto histórico
y además de gran presupuesto, como Espartaco:
Sangre y Arena (2010- ), Downton
Abbey (2010- ), o la serie de fantasía medieval Juego de Tronos (2011- ), basada en la serie de nóvelas homónimas.
O qué hablar de películas tan puramente nostálgicas y recientes como Super8
(2011, J. J. Abrams) o The Artist
(2011, Michel Hazanavicius), una película muda -versus la tecnología 3D- con una estética y contexto
estrictamente de los años 20 que homenajea los orígenes del cine y de la
industria de Hollywood. Pero la explicación de este creciente interés de
productoras y espectadoras recae de nuevo en este mirar nostálgico y evasivo
del presente, hacia atrás, en vez de la expectación en el futuro.
Captura de la película "The Artist"
Todas estas actividades y sentimientos
son llevados a cabo o impulsados especialmente por jóvenes entre 15 y 35 años
estas dos décadas, con interacción de individuos de todas las edades, sin duda.
Pueden llevarla a cabo de forma
individualista o colectivamente, y caer en aspectos y visiones retrospectivas
muy delimitadas y concretas, o más generalistas. Pongamos por caso algunas
contraculturas que se fijan en aspectos estéticos, como podríamos decir la ya en
declive Lolita japonesa, inspirada en las estéticas rococó y victorianas.
O ese nuevo fenómeno con nombre de estilo interiorista “New Traditional” –tradicional
nuevo- que en realidad son los old chaps británicos, tiene un sentido muy individualista –cada individuo
escoge como y en qué grado lo lleva a cabo y no tiene necesidad de sentirse o
llamarse “New Traditional”- y colectivo –conlleva la realización de algunas
actividades en grupo.
Una de las portadas de la revista "Chap". Fuente: Fogeyunlimited.co.uk
Se puede tomar desde un punto
de vista completamente inconformista del presente y la sociedad, totalmente
contracultural, hasta desde un punto de vista totalmente nostálgico, “las cosas
ya no se hacen con el mismo gusto de antaño…”
Podríamos hablar de tendencias
concretas, como la transición del interés por los años 50 de la década
anterior, a los años 20 y 30 de estos dos últimos años, del sinfín de
subculturas concretas y qué aspectos les interesan del pasado, de las ingentes cantidades
de creaciones artísticas y artesanales con técnicas y estéticas retro y
antiguas, del insólito movimiento retrofuturista, que más que una estética,
propone una relectura del pasado a través de la ciencia-ficción y la
reelaboración de éste, del retorno de la fotografía analógica y la lomografía, de
las tendencias alternativas más concretas, o incluso de esta pervivencia de los
años 80 y el resurgir sorprendente de los criticados 90, etcétera. Y podría
escribir un libro sobre ello. De hecho, de todo lo propuesto hasta aquí.
Pero el interés de este texto
está en aportar una pequeña explicación –casi cuantitativa a este ritmo- sobre
el sentido de lo retro, y una mayor comprensión. Sobre todo, comprensión.
No es signo de estancamiento,
se trata de propuestas para seguir adelante y vivir el presente de forma más
constructiva, y recoger lo que creemos se nos ha caído por el camino, o retomar
pasados más o menos idealizados.
Algunos comienzan a sospechar
que los abuelos tenían razón cuando decían “en mis tiempos se vivía mejor”.
Otros, con mayor conocimiento histórico, saben que tenemos unas cuantas
ventajas, como por ejemplo mayor saber médico. Pero vivir sin casi moral, sin apenas
valores, y sin quehaceres con contenido y utilidad (¡qué útil es acabar una
bufanda y además hecha por uno mismo!), sabiendo que antaño se tenían más o
menos, es más complicado como seres sociales y culturales que somos.
Así pues, lo retro seguramente
no es estar pasado de moda, ni estar falto de imaginación, es reelaborar puntos
anteriores y fortalecer estructuras, símbolos, costumbres y estilos de vida. Y
si “está de moda”, como hemos visto, significa algo, la sociedad busca su propio
remedio instintivamente, tarde o temprano, independientemente que sea o no el
mejor método para los más críticos. Si nos vieran nuestros antepasados
futuristas de 1910, no darían crédito a nuestro retorno a ellos.








es normal que esté de moda lo retro porque en verdad, nunca dejó de estarlo, sencillamente se puso de moda el consumismo draconiano por un tiempo (20 años, históricamente, no es ná)y la enorme regurjitación de productos del momento no podía durar en una tendencia tan exponencial, visceral y falta de miras como tenía... por eso, es vital que interpretemos este reconocimiento de las virtudes del pasado también a un nivel sociopolíticoeconómico. el planeta, incluyendo la gente, está cansada de vivir tan enfocada a la inmediatez. pensemos en lo bueno que ya sabemos del pasado y combinémoslo con un ojo al futuro, para disfrutar el presente omnipresente.
ResponderSuprimirpor cierto, primens!
ResponderSuprimirreporcierto... se me ha ido la pinza a cancún! O_o;;
No se puede sentir nostalgia de tiempos que uno no ha vivido. Pero sí que se puede readaptar y reinterpretar símbolos, estéticas y estilos de vida, a los tiempos modernos.
ResponderSuprimirMe he considerado militante de la escena mod durante muchos años, pero eso no significa que hubiese preferido vivir mi juventud en el 63.
Uno adapta aquello que más le gusta de una subcultura y lo vive de la forma más apasionada que pueda.
Felicidades por tu reflexión.
Escarles Johansson (Vivir Modernamente)
Hola Escarles!
ResponderSuprimirTu comentario es harto sugerente! Estoy totalmente de acuerdo que nostalgia y tratar de "rescatar" aspectos del pasado, sean estéticos o éticos, pueden estar separados
Pero sobre la nostalgia del pasado, hace años tenía la misma idea: es imposible tener nostalgia de algo que no se ha vivido. Pero discrepo sobre ello ahora.
En la tesis de Lowenthal, una gran inspiradora, mediante argumentación, explica que insólitamente algunos consiguen un tipo de nostalgia por tiempos no vividos.
Citando "La nostalgia despierta el apego hacia tiempos que nos son incomprensibles en la misma medida que hacia cosas que hemos experimentado". p.33.
"La mayor parte de nosotros sabe que el pasado no fue así en realidad. La vida de entonces parece más brillante no porque las cosas fueran mejor sino porque nosotros [o nuestros antepasados]vivíamos más intensamente cuando éramos jóvenes. Hasta el mundo adulto de antaño no refleja la perspectiva de la niñez." p. 33-34.
Podríamos denominarla, tal vez, como un caso de nostalgia impuesta por tiempos no vividos pero idealizados a los que se le asocian emociones y sensaciones que creemos que en nuestro presente ya no existen los estímulos que nos condicionen o creen dichas sensaciones y experiencias agradables.
El libro que cito es LOWENTHAL, D. El pasado es un país extraño. Akal:Madrid, 1998. Lo recomiendo a todo el que esté interesado en comprender movimientos historicistas, retros y revivals :)
Un placer por cierto iniciar la reflexión contigo, ¡repitamos!
Brunny, interesante reflexión. Hablamos :)
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